Nutrición de Didelphis spp. neonatos: ¿qué sugiere la literatura?
- GEAS Brasil
- 3 ago
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Los marsupiales del género Didelphis spp., conocidos popularmente como zarigüeyas o tacuachines, se destacan por ser los mayores marsupiales de las Américas. Didelphis albiventris (zarigüeya de orejas blancas) y Didelphis aurita (zarigüeya de orejas negras) son las especies más comunes en el sur y sureste de Brasil. Debido a su hábito omnívoro y a su alta plasticidad ecológica, presentan una gran capacidad de adaptación a ambientes antropizados, donde aprovechan una amplia diversidad de recursos alimenticios y hábitats (BEZERRA-SANTOS, 2021).
En este contexto, cumplen roles ecológicos relevantes como dispersores de semillas y controladores de poblaciones de artrópodos, como las garrapatas (MARINHO-FILHO, 1998).
Al ser abundantes, las zarigüeyas llegan con frecuencia a los centros de rehabilitación de fauna silvestre de manera estacional durante sus etapas de vida más vulnerables: como crías. A menudo, se trata de huérfanos debido a atropellamientos, ataques de perros domésticos a las madres y otros impactos antrópicos. Privados del cuidado materno en un período crítico de su desarrollo, estos neonatos pasan a depender por completo de la intervención humana para sobrevivir (VASSOLER et al., 2023). En este escenario, es imprescindible que los responsables de su manejo comprendan, con precisión, sus exigencias biológicas, especialmente aquellas relacionadas con la supervivencia y el desarrollo fuera del marsupio materno (PASSINI et al., 2024).
La nutrición neonatal en marsupiales es un tema complejo y desafiante, ya que la leche materna no tiene una composición fija y varía significativamente a lo largo de las semanas de lactancia para cubrir las necesidades de la cría en cada fase del desarrollo. Reproducir esta variación de forma artificial es difícil y, cuando la nutrición en cautiverio es inadecuada, pueden surgir problemas graves como la Enfermedad Metabólica Ósea (EMO), considerada el trastorno nutricional más común en zarigüeyas bajo cuidado humano (McRUER; JONES, 2009).
La cría con la madre: vida en el marsupio
Las crías nacen extremadamente inmaduras, lo que llamamos altricialidad. Tras un corto período de gestación, son paridas aún subdesarrolladas y deben trasladarse desde el canal vaginal hasta las papilas mamarias del marsupio, guiadas por pistas olfativas. Una vez fijadas a la papila, permanecen allí por semanas, por lo que la lactancia se considera un período de "gestación externa" (SAMOTO et al., 2006). La leche materna, por lo tanto, es el principal y, durante mucho tiempo, el único alimento y fuente de anticuerpos del neonato.
En la fase de lactancia, la fijación de las crías a las papilas mamarias de la madre es tan íntima que, al principio, no es posible separarlas sin riesgo de lesionar tanto a la cría como a la madre. La papila mamaria se adapta a la cavidad oral de la cría, y la imbricación entre el estrato córneo de la mama, el paladar y la lengua de la cría promueve una fijación sólida (Figura 1) (SAMOTO et al., 2006). A diferencia de los mamíferos euterios, la glándula mamaria de la zarigüeya no posee músculo esfínter papilar; es decir, la leche no se bombea activamente hacia la cría, sino que el propio recién nacido la extrae mediante mecanismos de succión.
Con el crecimiento, las crías desarrollan pelaje, capacidad de regulación térmica autosuficiente y comienzan a salir del marsupio por períodos cortos, regresando para mamar y calentarse. Tras alcanzar un peso de entre 55 y 75 g (en el caso de D. virginiana), abandonan definitivamente el marsupio, pero continúan acompañando a la madre durante algún tiempo, colgándose de su lomo. La independencia completa se alcanza, por lo general, cuando llegan a un peso de entre 400 y 500 g, aproximadamente a las 15 semanas de vida (McRUER; JONES, 2009).

Figura 1. Crías de zarigüeya en el marsupio de la madre, adheridas a la papila mamaria.
Fuente: Barrera Toloza (2020).
Al nacer, las crías de Didelphis presentan una inmadurez morfológica que marca claramente su condición altricial. Bertasoli et al. (2015) describieron en detalle la morfología de neonatos de D. albiventris con cerca de 4 días de vida, identificando las siguientes características (Figura 2):
Rostro con acentuada inmadurez: sin pabellón auricular y con la vesícula óptica visible.
Miembros torácicos (anteriores) con dígitos bien formados y garras desarrolladas: adaptados para la escalada postnatal hasta el marsupio.
Miembros pélvicos (posteriores) menos desarrollados que los torácicos.
Solo tres vesículas cerebrales formadas y el cuarto ventrículo abierto.
Pulmones subdesarrollados, aunque la laringe y la tráquea ya son funcionales (la respiración ya ocurre).
Mesonefros como riñón funcional (el metanefros aún no ha madurado).
Hígado voluminoso; corazón con comunicaciones intracardíacas (que persisten por 2 o 3 días después del nacimiento).
Esta es la razón por la cual la leche materna va mucho más allá de ser una simple fuente calórica: provee hormonas de crecimiento, factores inmunológicos y señalizadores del desarrollo que sustituyen las funciones placentarias que aún no se han establecido en los marsupiales (STANNARD; MILLER; OLD, 2020).

Figura 2. Fotomacrografía de un recién nacido de D. albiventris.
A) Neonato con cuatro días de edad: miembro anterior (Fl), miembro posterior (Hl), cola (flecha), cavidad nasal (Nc) y cavidadoral (Oc). B) Diafanización de la cabeza, evidenciando la vesícula óptica. C) Ampliación de la mano, con énfasis en las garras. D) Ampliación del pie, con énfasis en los dígitos. Escalas: 200 µm. Fuente: Bertasoli et al. (2015).
La estimación de la edad de las crías huérfanas es fundamental para definir el protocolo nutricional adecuado. La tabla a continuación, compilada a partir de múltiples fuentes, resume las principales características morfológicas observables en cada fase del desarrollo (Tabla 1):

Tabla 1. Estimación de edad de neonatos de Didelphis spp. con base en características morfológicas externas y relación con la cantidad de calcio en la leche materna de acuerdo con las semanas de vida de las crías. Fuentes: Bertasoli et al. (2015); Samoto et al. (2006); McRuer & Jones (2009); Barrera Toloza (2020).
Pero, ¿cuál es la importancia de la leche materna?
La leche marsupial va más allá de la nutrición, siendo esencial para la protección inmunológica de las crías. Como estos animales no poseen placenta hemocorial, la transferencia de inmunidad durante la gestación es mínima, lo que hace que el sistema inmune del neonato dependa casi totalmente de la leche materna en los primeros meses de vida (STANNARD; MILLER; OLD, 2020).
A lo largo de la lactación, su composición varía significativamente, especialmente en relación con las proteínas del suero (GREEN; RENFREE, 1982). Al principio, predominan las inmunoglobulinas maternas (IgG), fundamentales para la defensa de la cría; con el tiempo, pasan a predominar proteínas producidas por la glándula mamaria relacionadas con el desarrollo, como la maduración pulmonar y del sistema inmune (STANNARD; MILLER; OLD, 2020). Además, la leche contiene compuestos antimicrobianos, como la lisozima y la lactoferrina, que ayudan a proteger al neonato en las primeras semanas de vida (STANNARD; MILLER; OLD, 2020).
Un aspecto crítico para la salud ósea de las crías es la concentración de calcio en la leche; por lo tanto, este tipo de alimentación, cuando es balanceada, es primordial para la salud posterior de estos animales. Green, Krause y Newgrain (1996) demostraron que el calcio en la leche de D. virginiana aumenta de forma expresiva a lo largo de las semanas, pasando de 13 mmol/L (semana 1) a 112 mmol/L (semana 9) (Figura 2). Esto refleja la demanda creciente de osificación del esqueleto en desarrollo. La falla en proporcionar el calcio adecuado en el sustituto lácteo es la causa principal de la Enfermedad Ósea Metabólica (EOM) en zarigüeyas en cautiverio.
Una duda muy común entre rehabilitadores principiantes es: "¿Puedo usar leche de vaca para alimentar a crías de zarigüeya?". La respuesta es: ¡no! Los datos nutricionales explican bien el porqué. Barrera Toloza (2020) presentó una comparación directa entre la composición de la leche natural de Didelphis spp. y la leche de vaca sin lactosa, que con frecuencia se utiliza de forma inadecuada en centros de rehabilitación (Tabla 2):

Tabla 2. Comparación entre la composición de la leche de Didelphis spp. y la leche de vaca sin lactosa. La leche bovina tiene una densidad energética casi 3 veces (3×) menor, grasa ~5–7 veces (5–7×) inferior y carbohidratos excesivos en relación con la leche marsupial. Fuente: Adaptado de Barrera Toloza (2020).
La leche de vaca sin lactosa tiene una densidad energética casi tres veces menor (0,45 vs. hasta 1,42 kcal/mL), grasa drásticamente inferior (1,5% vs. 7–11,3%) y carbohidratos relativamente altos (5,0% vs. 1,6–4,1%). La grasa es la principal fuente de energía para el neonato marsupial, especialmente en las fases más avanzadas de la lactancia, y la leche bovina simplemente no la proporciona en cantidades adecuadas. Además, el exceso de lactosa puede sobrepasar la capacidad de asimilación enzimática de la cría, causando diarrea y deshidratación. Por ello, cualquier fórmula sustituta debe tener como base grasas de alta calidad (como yema de huevo y crema de leche) y ser libre o baja en lactosa (PASSINI et al., 2024; BARRERA TOLOZA, 2020).
Nutrición en cautiverio: ¿cómo indica la literatura que debe realizarse?
La rehabilitación nutricional de crías de zarigüeya exige atención a tres aspectos fundamentales: (1) la composición y adecuación calórica del sustituto lácteo; (2) el volumen y la frecuencia de alimentación adaptados al tamaño y edad de la cría; y (3) el control ambiental (temperatura, humedad e higiene). En términos calóricos, la literatura indica una necesidad energética estimada mediante la fórmula Kcal necessarias = 2,85 × (49 × peso corporal en kg0,75) (PASSINI et al., 2024). La capacidad estomacal promedio de los neonatos es de aproximadamente 1,5 mL/25 g de peso corporal (PASSINI et al., 2024).
La temperatura ambiente debe mantenerse entre 30 y 35 °C para crías en las fases 1 y 2, ya que los neonatos marsupiales son esencialmente ectotérmicos y dependen del calor materno para regular su temperatura corporal. Las incubadoras o bolsas de calor (que simulan el marsupio) son ampliamente utilizadas en los centros de rehabilitación brasileños y latinoamericanos (VASSOLER et al., 2023; BARRERA TOLOZA, 2020).
Vassoler et al. (2023) describieron el protocolo de rehabilitación utilizado en el Centro de Atención a la Fauna Silvestre (CAFS) de Curitiba, PR, el cual resultó en un aumento del 12% en la tasa de liberación en 2023. El protocolo se divide en 5 fases progresivas, adaptadas al peso y desarrollo del animal (Tabla 3):

Tabla 3. Protocolo de rehabilitación nutricional por fases utilizado en el CAFS Curitiba (PR) para crías de Didelphis albiventris. Fuente: Adaptado de Vassoler et al. (2023).
Diversas fórmulas se describen en la literatura para la alimentación artificial de neonatos de zarigüeyas. La siguiente tabla resume las principales, con su composición nutricional cuando está disponible (Tabla 4):

Tabla 4. Principales fórmulas y protocolos de alimentación artificial utilizados para crías de Didelphis spp. en diferentes centros de rehabilitación. Fuentes: Vassoler et al. (2023); Passini et al. (2024); Barrera Toloza (2020); McRuer & Jones (2009); Novak & Szenci (2024).
Passini et al. (2024) realizaron el primer estudio experimental comparando directamente dos sustitutos en neonatos de D. albiventris en Brasil: una fórmula casera (leche sin lactosa + yema de huevo + crema de leche sin lactosa + alimento para gatitos triturado + suplemento vitamínico) y una fórmula comercial (Petmilk®). Los resultados mostraron una superioridad significativa de la fórmula casera tanto en la ganancia de peso (~7%/día vs. ~1%/día) como en el crecimiento en longitud. Los animales alimentados con la fórmula comercial presentaron con mayor frecuencia distensión abdominal, gases y alteraciones en las heces, posiblemente debido a la inadecuación de la composición lipídica y energética para la especie.
¿Cómo podemos aplicar esta información en la realidad?
La nutrición de neonatos de Didelphis spp. en cautiverio es un desafío que exige un conocimiento multidisciplinario: desde la biología reproductiva y la morfología del neonato, la fisiología de la lactancia marsupial, la composición de la leche natural y sus variaciones a lo largo de las semanas, hasta la aplicación práctica de protocolos adaptados al peso y la fase de desarrollo de cada animal.
La leche materna marsupial es un alimento dinámico y complejo, que no puede ser reemplazado por un solo producto comercial en todas las fases de la lactancia;
La suplementación de calcio es obligatoria en cualquier protocolo de rehabilitación de neonatos, desde las primeras horas;
Las fórmulas con alto contenido de grasa y proteína (como la fórmula casera descrita por Passini et al., 2024) presentan resultados superiores a los sustitutos comerciales genéricos para crías de zarigüeyas;
La EOM (enfermedad osteometabólica) es prevenible cuando el protocolo nutricional es correcto desde el principio; su aparición es una señal de falla nutricional que debe investigarse de inmediato;
El monitoreo diario del peso es la herramienta más simple y eficaz para evaluar el éxito del protocolo nutricional;
La estandarización y publicación de protocolos entre los centros de rehabilitación brasileños y latinoamericanos es urgente y necesaria.
Referencias Bibliográficas
BARRERA TOLOZA, M. Elaboración de un manual de rehabilitación para la especie Didelphis marsupialis alojados en el CAV-CEARFS de la CDMB. 2020. 117 f. Trabalho de Conclusão de Curso (Graduação em Medicina Veterinária) – Corporación Universitaria Lasallista, Caldas, 2020.
BEZERRA-SANTOS, M. A. et al. Didelphis spp. opossums and their parasites in the Americas: a One Health perspective. Parasitology Research, v. 120, n. 12, p. 4091–4111, 2021.
BERTASOLI, B. M. et al. Morphological characteristics of the neonate of the Brazilian marsupial Didelphis albiventris (Lund, 1840) (Metatheria, Didelphidae). Anatomy, Histology, Embryology, v. 44, n. 5, p. 352–360, 2015.
GREEN, B.; KRAUSE, W. J.; NEWGRAIN, K. Milk composition in the North American opossum (Didelphis virginiana). Comparative Biochemistry and Physiology Part B: Biochemistry and Molecular Biology, v. 113, n. 3, p. 619–623, 1996.
McRUER, D. L.; JONES, K. L. Behavioral and nutritional aspects of the Virginian opossum (Didelphis virginiana). Veterinary Clinics of North America: Exotic Animal Practice, v. 12, n. 2, p. 217–236, 2009.
MARINHO-FILHO, J. A fauna de vertebrados da Estação Ecológica de Águas Emendadas: história natural e ecologia em um fragmento de cerrado do Brasil Central. Governo do Distrito Federal, Secretaria de Meio Ambiente, Ciência e Tecnologia do Distrito Federal, Apoio do Instituto Brasileiro do Meio Ambiente e dos Recursos Naturais Renováveis, 1998.
NOVAK, M.; SZENCI, O. Artificial milk for wildlife orphaned neonates. Acta Veterinaria Hungarica, v. 72, n. 1, p. 1–16, 2024.
PASSINI, Y. et al. Effect of feeding on the body development of newborn opossums (Didelphis albiventris). Brazilian Journal of Veterinary Research and Animal Science, v. 61, p. e215850, 2024.
SAMOTO, V. Y. et al. Morfologia da glândula mamária de gambás da espécie Didelphis sp. associada ao modelo marsupial. Biota Neotropica, v. 6, n. 2, 2006.
STANNARD, H. J.; MILLER, R. D.; OLD, J. M. Marsupial and monotreme milk: a review of its nutrient, biochemical and immunological components. PeerJ, v. 8, p. e9335, 2020.
VASSOLER, L. et al. Proposta de protocolo para reabilitação de filhotes de gambás-de-orelha-branca (Didelphis albiventris) atendidos no CAFS de Curitiba. Revista de Iniciação Científica da UNIFEBE, v. 1, n. 34, 2023.



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